Dom. Feb 25th, 2024

En los últimos días, hemos sido testigos de una serie de anuncios por parte de los principales fabricantes de automóviles que han dejado al descubierto una tendencia preocupante: la desaceleración en las ventas de vehículos eléctricos (VE).

Esta ralentización ha llevado a recortes y retrasos en la producción, con titulares que destacan la postergación de 12.000 millones de dólares en la producción de VE por parte de Ford, el abandono de GM de su ambicioso objetivo de fabricar 400.000 vehículos eléctricos para mediados de 2024, y la cancelación de los planes de construcción de una nueva fábrica de VE en Alemania por parte del Grupo Volkswagen, valorada en 2.000 millones de dólares.

¿Por qué, después de un notable aumento en las ventas en 2021, los consumidores parecen estar menos entusiasmados con los vehículos eléctricos en 2023? Aquí te presentamos las razones clave que arrojan luz sobre esta desaceleración:

El público general desconoce los vehículos eléctricos

Desde sus inicios, los fabricantes de automóviles presentaron los vehículos eléctricos como simples variantes eléctricas de los modelos de combustión tradicionales, un enfoque que ha resultado contraproducente. Los vehículos eléctricos son considerablemente diferentes en términos de complejidad de fabricación, tecnología avanzada y requisitos de mantenimiento. Sin embargo, muchos consumidores aún no comprenden las diferencias y se enfrentan al desafío de asumir un mayor costo inicial, sin comprender completamente los beneficios a largo plazo.

En este panorama, el desconocimiento del producto ha surgido como un velo que oscurece la verdadera naturaleza de los vehículos eléctricos (VE). La confusión sobre la naturaleza y diferencias de los vehículos eléctricos, ha llevado a una percepción equivocada entre los consumidores, ya que los vehículos eléctricos son, en realidad, considerablemente diferentes en términos de complejidad de fabricación, tecnología avanzada y requisitos de mantenimiento como señalábamos.

A medida que los consumidores se enfrentan al desafío de asumir un mayor costo inicial al optar por un vehículo eléctrico, la falta de comprensión completa de los beneficios a largo plazo ha contribuido a una desconfianza generalizada. La realidad es que los vehículos eléctricos son menos complejos de fabricar, tecnológicamente más avanzados y requieren considerablemente menos mantenimiento que sus contrapartes de gasolina y diésel. Sin embargo, este mensaje ha quedado eclipsado por la narrativa inicial, creando un obstáculo para una adopción más amplia de la movilidad eléctrica.

Para superar este desafío, los fabricantes de automóviles deben replantear su estrategia de comunicación, educando a los consumidores sobre las verdaderas ventajas y características distintivas de los vehículos eléctricos. Solo mediante una comprensión total del producto se puede disipar el desconocimiento sobre el mismo y abrir la puerta a una transición más suave hacia el futuro de la movilidad sostenible.

Los conductores temen quedarse sin batería conduciendo un vehículo eléctrico

A pesar de los avances significativos en la autonomía de los vehículos eléctricos, la preocupación por la distancia que pueden recorrer con una sola carga sigue siendo una barrera para muchos consumidores. Aunque la mayoría de los vehículos eléctricos actuales pueden cubrir con facilidad las distancias diarias promedio, la falta de comprensión sobre estas capacidades tecnológicas limita la aceptación general.

Es cierto que los vehículos eléctricos han superado con creces las limitaciones de autonomía que alguna vez los aquejaron, ofreciendo ahora distancias recorridas considerables con una sola carga. Sin embargo, la percepción pública aún no ha evolucionado al mismo ritmo que la tecnología. Esta brecha de entendimiento crea una barrera para la aceptación general de los vehículos eléctricos, ya que muchos conductores continúan temiendo quedarse sin batería en medio de sus desplazamientos cotidianos.

Para abordar esta preocupación persistente, es crucial que la industria automotriz y los defensores de la movilidad eléctrica intensifiquen sus esfuerzos educativos. Clarificar las capacidades actuales de los vehículos eléctricos, destacar casos de uso exitosos y desmitificar los temores infundados sobre la autonomía son pasos esenciales para allanar el camino hacia una adopción más amplia y confiada de la revolución eléctrica en la carretera.

Las redes de recarga para vehículos eléctricos todavía no son universales

Mientras que las gasolineras son ubicuas en todo Estados Unidos, la red de recarga para vehículos eléctricos aún está en desarrollo. Mientras que los conductores están acostumbrados a la conveniencia de encontrar una estación de gasolina en casi cada esquina, la infraestructura de recarga para vehículos se encuentra en una fase temprana de desarrollo, lo que implica una planificación meticulosa para aquellos que buscan realizar viajes más allá de sus rutas diarias. La necesidad de planificación se convierte en un factor determinante, ya que los tiempos de recarga de 20 a 30 minutos representan un obstáculo significativo para aquellos que buscan adoptar la movilidad eléctrica.

Aunque estos tiempos de recarga suponen un avance significativo en comparación con los tiempos de recarga de los vehículos eléctricos en el pasado, la expectativa de una recarga rápida aún no ha alcanzado la paridad con la velocidad de llenado de tanques de gasolina. Esta disparidad crea un obstáculo perceptible para la adopción masiva de los vehículos eléctricos, ya que los conductores valoran la conveniencia y la accesibilidad en sus decisiones de compra y movilidad. La superación de este desafío requiere un enfoque estratégico en el desarrollo de una red de recarga más extensa y eficiente que haga que los vehículos eléctricos sean una opción tan práctica como los vehículos de combustión tradicionales.

Falta de vehículos eléctricos accesibles para todos los sectores demográficos

La primera ola de compradores de vehículos eléctricos estuvo compuesta principalmente por un perfil de consumidor con ingresos elevados, entusiastas de la tecnología y personas preocupadas por el medio ambiente. Sin embargo, este grupo demográfico limitado representa sólo una fracción de los consumidores en general. Para aumentar la adquisición de vehículos eléctricos entre el público general, los fabricantes de automóviles deben diseñar modelos más accesibles que se dirijan a una audiencia más amplia.

Los usuarios pioneros de la movilidad eléctrica abrazaron los vehículos eléctricos como una forma de demarcar su estilo de vida, mostrando públicamente su compromiso tangible con la sostenibilidad mediante la conducción de vehículos eléctricos. Sin embargo, este grupo no es una muestra representativa de la mayoría de consumidores, lo que plantea la necesidad imperiosa de ampliar la oferta de modelos para llegar a una audiencia más amplia y acelerar la adopción general de los vehículos eléctricos.

Para alcanzar una adquisición y uso masivo de los vehículos eléctricos, los fabricantes de automóviles eléctricos deben diseñar modelos más accesibles en términos de precio y funcionalidad. La clave reside en democratizar la movilidad eléctrica, haciendo que los vehículos eléctricos sean atractivos y accesibles para una variedad de segmentos demográficos y estratos económicos. Este enfoque estratégico no solo ampliará la base de consumidores de vehículos eléctricos, sino que también contribuirá significativamente a la consolidación de los vehículos eléctricos como una opción viable y atractiva para el público en general.

La subida de los tipos de interés ha afectado notablemente a los vehículos eléctricos 

A medida que la pospandemia ha llevado a un aumento significativo en los tipos de interés, todos los segmentos de ventas de vehículos se han visto afectados. Sin embargo, los vehículos eléctricos, que ya son más caros que sus contrapartes de combustión, experimentan un impacto aún mayor. Los consumidores se enfrentan a una barrera financiera adicional al considerar la transición a la movilidad eléctrica.

Los vehículos eléctricos (VE) se encuentran enfrentando una barrera considerable: los tipos de interés elevados. A pesar de los esfuerzos por impulsar la movilidad sostenible, los vehículos eléctricos son, en promedio, más costosos que sus contrapartes de combustión, y esta diferencia se acentúa aún más con el aumento adicional de más del 30% antes de considerar incentivos y créditos. Este panorama financiero se ha visto incrementado por el impacto de la pospandemia en el aumento general de los tipos de interés, afectando no solo las ventas de vehículos eléctricos, sino también el panorama completo del mercado automotriz.

La subida de los tipos de interés ha generado un freno en las aspiraciones de muchos consumidores de dar el salto hacia la electrificación vehicular, a pesar de los beneficios ambientales y de eficiencia asociados con los vehículos eléctricos. Este desafío financiero pone de manifiesto la necesidad urgente de abordar no sólo la percepción de costos iniciales, sino también el atractivo económico a lo largo del ciclo de vida del vehículo. La industria automotriz se enfrenta a la tarea crucial de buscar soluciones innovadoras y colaborativas para hacer que la movilidad eléctrica sea económicamente viable y atractiva en un contexto de tipos de interés elevados.